¿Se puede comer bien en los Centros Comerciales?

Si estás en el Santa Fe…

masia

1. Las Paellitas de Masía

-No imaginé que pudiera existir un lugar así dentro de un centro comercial-, le dije a Aleja mientras cruzaba la enorme puerta que me llevaría al corazón de «Paellitas de Masía», un pequeño y hermoso restaurante en el 3er piso del Santa Fe, donde Paco, un Catalán de buena energía y auténticos sabores, reproduce los platos que su madre le servía cuando cuando era un crío: los sabores de su España, la clásica y la nostálgica: Paellas, Solomillos, Tortillas, Gulas, Callos, Pochas, Gambas y una de las mejores Cremas Catalanas que he probado en la vida: su filosofía solo le permite servir lo más natural y original posible! Reflexionaba sobre eso mientras me dejaban unas brillantes y firmes rodajas de pulpo a la gallega sobre un taco de madera ($18.000). Cataluña se fue deslizando sobre mi mesa y sobre mi paladar.

Unos minutos más tarde hacía su entrada «la Valenciana», un fragante caldero y su azafranado arroz en paella ($27.000). Encima, 4 mejillones prendidos de los firmes «granijos» del bomba, como si quisieran arrebatármelo, como si quisieran tragárselo antes que yo diera el primer bocado, así de bueno se veía: pude hasta olerlo con la mirada ¿es eso posible?: húmedo, brilloso, con su aire a pimiento, azafrán y mar… «una paella de verdad», suspiré al ver el arroz extendido sobre el caldero; porque el rey de la paella es el arroz… una delgada capa que te permita alcanzar de una cucharada su principio y su final: el anhelado «oro negro», el socarrat (la pega, el cucayo), ahí está la magia, en el caramelizado del fondo, luego vendrá lo demás, las carnes o los mariscos; pregúntale a un español y sabrás si estoy diciendo la verdad!

Chupé los melosos granos, embebidos en el denso caldo que se les vino pegado, el fumet que agarraron durante la cocción y, al fondo, los langostinos, los calamares y, nuevamente, los mejillones en sus valvas. ¿Qué puedo decir? Una experiencia preciosa, el arroz, los mariscos fueron deshaciéndose en mi boca hasta entregarme el profundo gusto de la España de ayer… sin ningún opacamiento culinario. La vida que se hace vida en la boca… la grandeza de lo natural!


2. Taco House

taco house

Me declaro nuevo fanático de estos crocantes círculos de maíz doblados al centro, repletos de sabrosos preparitos: Arroz, carnitas, frijoles y fajitas! Uno más por favor! Uno más por favor!!! Una sencilla y divertida manera de comer tacos… a GRANEL!!! jajaja!


… y Prego

prego

El sabor natural del pistacho, su suavidad y aterciopelado gusto me recordaron los inolvidables bocados que di en Little Italy el año pasado. Idéntico paladar! Las gotas espesas y brillantes del Whisky, la mezcla bien lograda: sin hielo, sin aire; la consistencia firme y liviana de la receta… su dulce perfección! Todo en estos helados resultó perfecto para mi. Qué bueno encontrar semejante despliegue de cremosas alegrías en Medellín. Volveré allí todas las veces que la vida me lo permita!


Si estás en Oviedo…

freshi

1. Freshii

Siempre pido un burrito Baja o un burrito Tex Mex ($11.200), ambos enormes (fácil comen dos), repletos de toda suerte de frescos y sabrosos ingredientes: Arroz integral, aguacate, quinoa, fríjoles, queso, maíz y salsa, a los que en ocasiones agrego carne, tofu, falafel o pollo para crear, dentro de una cálida y flexible tortilla, el envoltijo prieto más delicioso! Al final le disparo su buen chorro de Sriracha (chile fermentado), para darle un fondo picantón ¿Ven por qué me gusta tanto? Comer saludable no significa comer solo lechuga, repollo y pimentón… y con estos burritos (o burrotes), come uno muy bien, queda listo, contento y llenito!


… y Doopies

doopies

¿Una Dona deliciosa y saludable? No me había creído mucho la historia hasta que me atreví a pasar la puerta, más por curiosidad que por antojo. Jalé un trozo del acaramelado anillo y me chupé los dedos antes de morderlo. El azúcar derretida me los había envuelto en una melosa y brillante película! Luego vino la tierna masa, su húmeda piel dorada, su almibarado gusto… esponjoso, divino… y resultó tan increíble, que tres segundos y tres mordiscos después ya había dado cuenta del suave circulito de dulce pan… «Que sí es verdad», suspiré conmovido: «como ninguna otra». Sin la tradicional fritura está berlina resultó ligerita y deliciosa ¿quien se lo iba a imaginar.

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