A mí que me den Chicharrón y Sopa de Arroz

queareparaenamorarte julian estrada

«Así le servían a los curas cuando salían a visitar a sus feligreses en las más alejadas veredas de Antioquia. Por eso se llama: sopa de cura en vereda», me relataba Julian Estrada mientras acomodaba frente a mí un chocho de sopa y un plato de seco, retacados ambos con frasquitos de piques criollos y un jarro de guandolo fresco.

¿Saben cuando hablo de viajar a través de los sentidos? Bueno, en este restaurante pasa: de cuando en cuando el aire se inunda con las blancas pelusas de la madera que aviva el fuego y el fogón, trayendo consigo aquel aroma a sancocho, a asao y a palo «tostao» de un domingo en familia a orillas de cualquier riachuelo, río o potrero.

Los platos, pasaban hinchados en las más «exóticas» preparaciones destas tierras (digo exóticas porque ya ni las conocemos): marranitas, morrillos, lenguas, empanadas, casabe, carantantas y sobrebarrigas en estados divinos, desde montañeras hasta sabaneras, en callanas, peltres o palanganas ¿un país entero sobre una misma mesa?… es el encanto de este valiente que un día se preguntó ¿qué haré para enamorarte de la cocina colombiana?, y aquí me tiene hoy a sus pies (pronúnciese: «queareparaenamorarte»).

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