¿Cómo ser un emprendedor exitoso? PARTE 3: Valórate, no te regales!

Valórate, NO te tienes que REGALAR: VENDER barato NO es la solución! ¿Obstáculos? Claro que habrán obstáculos. Si no fuera así ¿de qué manera crecerías? ¿qué te retaría a ser más y mejor; qué te mantendría despierto, alerta, buscando un fin superior? Si no hubiera obstáculos, no habría emoción y esa emoción es lo que empuja a un ser humano a ser un verdadero emprendedor. Así que no te quejes, no te lamentes ni te des palmaditas de perdedor: «es que el mundo está contra mía», «es qué hay que educar a la gente», «es que todos a mi alrededor son unos ignorantes y no me saben valorar». Basta de auto compadecerte!!! Estás aquí para dar soluciones inteligentes, no a tus necesidades, soluciones valientes a las necesidades de la gente: ese es el centro y la razón superior de cualquier emprendimiento exitoso.

No se trata de montar algo simplemente porque tú lo quieres montar, o porque necesitas mejorar tu economía, o porque quieres ser libre e independiente y no tener jefes. Ojo con esa trampa del cerebro porque al final tú serás tu propio jefe, jamás habrás conocido uno más duro, ni más implacable, ni más exigente… y convivirás con él 24 horas al día, y recibirás sus órdenes los 7 días de la semana y nunca volverás a tener un horario decente, eso ya no existirá para ti.

Uno NO emprende para uno, uno emprende para los demás: ese es el gran secreto del éxito, sin esa esa consciencia no hay nada más. La primera pregunta para saber que se está bien encaminado es: ¿de qué manera esto soluciona y da respuesta a una necesidad específica de las personas que están a mí al rededor? De qué manera yo puedo serle útil a los demás. Fácil. La gente NO compra lo que tú quieres venderles, la gente compra lo que necesita para satisfacer alguna necesidad y punto. No pierdas el tiempo. Si no tienes una propuesta de valor verdadera, inteligente y suficiente; una propuesta de valor pensada para los demás, diseñada para solucionar y brindar felicidad, no vas a lograr hacer nada con tu emprendimiento. Y ojo. Una propuesta de valor no es: «ah, es que yo voy a vender más barato que todo el mundo». No. Si tienes algo bueno, jamás te tendrás que regalar: un buen producto o un servicio que la gente realmente quiera o necesite, será pagado a su valor real, incluso un poco más: ahí tienes todas las grandes marcas, las más pinchadas, las más finas, las más pijas y costosas y, a pesar de todas las competencias y copias económicas, ahí siguen tan campantes y con una tendencia al alza en un mercado de lujo que cada día crece más. Vender barato NO es la solución que todos quieren dar, de hecho es la peor solución.

Valórate. La gente paga con gusto el precio que sea sí tienes una buena propuesta para ofertar. Enfrentarse a lo desconocido, apostar donde supuestamente no hay posibilidades de ganar, esa es la sal del emprendedor. Si te derrumbas a la primera y sales huyendo, entonces no eres un verdadero emprendedor. A lo sumo tienes una pataleta por un trabajo que se perdió; porque un verdadero emprendedor, se levanta, se limpia las heridas y se planta cada vez en una mejor posición para seguir dando la pelea, no importa cuantas veces haya sido noqueado y pisoteado… Vamos, adelante, levántate: más temprano que tarde, tú serás el «noqueador»… CONTINUARÁ…

 

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