¿Mandarina, panela y jalea? el CHICHARRÓN caché

la bonga del sinu

… aquella novia, la perfecta… la que olía rico (y sabían aún mejor sus besos). Me la volví a encontrar años después; todavía más bella, todavía más fresca… descubrí que había crecido, que se había vuelto toda una profesional… ahora habla más rico y es tremendamente sexy (que me la quiero comer entera).

Así me sentí ayer. Me senté en Casa Molina para revivir hermosos recuerdos culinarios, los de aquella novia que, desde un principio, fue para mi la cocina!

12 años han pasado ya desde mi primera vez: yo era entonces un crío en las artes amatorias del asar, rehogar y soasar, y sí, fueron los fogones del maestro Molina (muy avanzados para su época), quienes me fueron mostrando un universo de posibilidades y sabores tan profundos como infinitos: esa fascinación, la suya, qué iba desde una arepa hasta sus trufas del Périgord!

Esa misma novia me hizo temblar ayer, me dolió hasta en los recuerdos! Fue apareciendo desnuda, más bella, más madura, más espléndida y sugestiva; fue apareciendo a pedazos sobre la mesa, bailando una cumbia, un joropo y un bambuco entero; el maestro Molina había convertido su comida en una coreografía: pataconcitos con suero costeño, arepitas con guasacaca (un guacamole llanero), y chicharrones ensurrullados en melazas, mandarinas y liposucciones: la costa caribe, los Llanos y Antioquia hechos danza y comilona. Su obra mayúscula, su mentada “nueva cocina colombiana” (bien que suena y bien que sabe esta vaina).

Los platos iban y venían, del antojo al sometimiento, hizo conmigo lo que se le dió la gana (como la novia idealizada que puse en la encabezada), y me sirvió, después de las arepitas, unos champiñones en caldo de miel y un corto mote de yuca (como sopa de abuelita). Ambos deliciosos. Luego una trucha brillante, regordeta, de carnes firmes y salmonadas… rebosada en mantequilla… un poquito de cilantro, un poquito de limón, con una capita recrocante por fuera que fue la perdición! Al final, su chicharrón “caché”, troceado en una sueltica jalea de panela y frescas mandarinas ¿podría haber combinación más sabrosa? El ácido, el dulzón, la grasita del chicharrón!

Casa Molina de Alvaro Molina

tel: (321) 610-6442
Indiana Mall


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