5 Restaurantes curiosos, OCULTOS en las calles de Bogotá

bicono 5 restaurantes ocultos en bogota

Una de las cosas que más me gusta, como aventurero gastronómico, es salirme de lo convencional, buscar, investigar, descubrir nuevas propuestas y experiencias que me permitan viajar a través de los sentidos. Mi gran dicha, más allá de comer, es encontrar restaurantes «ocultos», pequeños tesoros, platos aún no contados; historias que se salgan de lo tradicional, que propongan experiencias enormes y enormes sabores a precios razonables… esos lugares, sus cocinas y cocineros son mi verdadera razón de ser y mi más alta inspiración. Aquí están 5 lugarcitos y platos curiosos, «OCULTOS» en las calles de Bogotá!


¿El lugar más sorprendente para comer Sushi?

seiki bogota

Uno de mis mejores descubrimientos en Bogotá, sin duda alguna, fue el pequeño y agusto “dojo” de SEIKI Yamada y su auténtico SUSHI.

Resulta raro ver algo así en las calles colombianas: el pequeño lugar, su aura de silencio y paz, su sobriedad ritual… tras los ventanales de estructura “shoji” (sin serlo del todo), los cortos maderos. Arriba las “noren”; las cortinas cortas que indican que SEIKI está abierto!

Pedí un “Salmón Aburi”: 8 rueditas de arroz jaleosas, casi sueltas, cero apretujadas (pensé que se desarmarían al tomarlas con los hashi)… 8 piecitas de cortes limpios, de brillosas cremas y rústicas tiradas. El salmón al centro (con aguacate), el salmón al ruedo, braseado, abrazando el “meshi” (con mayonesa QP, la más famosa de Japón)… cerré los ojos, lo apreté contra el paladar hasta sentir la terneza del pescado, su temperatura perfecta, su yodado aire, su profundo dulzor… solo traspasar los labios para que las ruedas desparramaran sus cortos, avinagrados y firmes granos sobre mi lengua… su delicado corazón, su sabia sazón… en el sushi, gran secreto es el arroz (y es a lo que menos le ponemos atención en nuestro país)… su pegue, su delicadeza, su soltura, su sensato sabor! Llegaban entreverados con salsa de anguila y un poquito de picante… me los gocé con ritual antojo, gula y abnegación.

Salí con el corazón arrugado de la emoción, transformado con su sapiencia culinaria: el viaje, el descubrimiento, la inmersión ancestral… su sushi, el triunfo del pueblo nipón… este no es un restaurante cualquiera, no… es una ofrenda, un templo, un poema al más profundo sabor!

Seiki-Sushi

tel: (031) 236-5728
Carrera 6 no 58-43
Bogotá


¿Una hamburguesa ahumada? El héroe de todo hamburguesero!

60 nativas

Cuando lo vi meter su BURGER bajo una cúpula de cristal e insuflarle humo de anís, lo deduje: “este tipo está tan loco como yo por las hamburguesas” ¿Quién es capaz de sacrificar tanto tiempo, insumos y esfuerzos en búsqueda de la perfección? Sobre todo cuando se sabe que la gran mayoría ni siquiera va a percibir su especial olor! Pero a él eso no le importa, le importa investigar, inventar y entregarse por completo hasta alcanzar la gloria hamburguesera… sólo le importa servir la más memorable y completa, ni siquiera le inquieta el precio: ni el material, ni el emocional! Le importa dignificar lo que muchos ven como pura chatarra y nada más! Es un héroe, luchando desde su estrecho caspete!

En esa misma vía rescata papas históricas, las que su papá le enseñó a amar en su niñez campesina, y las busca por todo el pais, y las cuida, y más consiente, y las sirve con un orgullo casi infantil… y se emociona con sus colores, con sus nombres y sabores: “esa es la borrega mora, aquella la quincha y está la alcarrosa“, recita hincho de la alegría. Ahí de a poquitos las ha ido recuperando!

Elegí su hamburguesa nativa (que técnicamente es un sánduche de chicharrón $20.900), la que prepara con esmero científico y gran devoción: un buen trozo de panceta de cerdo en salsa de guarapo, armada con queso siete cueros en pan de papa nativa… elástico, dulce y aguantador! Encima repollo, encima cogollo… y el humo de anís que se ha venido pegado como jalea a toda la preparación! Un mordisco único, jugoso, alucinante, curioso, distinto a cualquier otro… es la patria en este emparedado… nada podría saber más a Colombia ¿en serio?, y estoy hablando de una BURGER, bendita sea…

Y luego pedí la Bacon: morrillo en BBQ de guayaba y cebolla “enguarapada”, y más pan de papa… cosa deliciosa, como deliciosas resultaron sus fritas, las Arrechas (que probé), y las Arrieras (que me antojé). Papas Nativas con un enmarañe de preparijos: chorizo, aguacate, sobrebarriga, hogao y cebollitas ocañeras!

Salí feliz, descubrir que en las calles se está gestando tan sabrosa revolución culinaria es una fiesta para el alma, la barriga y el corazón!!!

60 Nativas

tel: (031) 571-9749
Carrera 7 no 51a-18
Bogotá


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¿Un Italiano secreto?

la tratoria

Pensé que me había perdido. La invitación se refería a uno de los restaurantes italianos más increíbles… pero el navegador me había traído a una famosa zona de talleres y repuestos de carros (esto como que no es por aquí, pensé). Ya me iba a devolver cuando vi la carpita negra y el anuncio: “Trattoría de la Plaza”… ¿cómo así? ¿un italiano en medio de la revolución?

Subí las empinadas escaleras para sumergirme en otro mundo, uno paralelo quizás: abajo quedaban la rebujada calle y sus afanes, y se abría una antigua bodega convertida en trattoria, con todo y sus aires a albahaca, parmesano, prosciutto y san marzano… arriba una lluvia de cuerdas, al fondo, la cava de vinos más impresionante que he visto en mucho tiempo! Sabroso, relajado!

Pedí el pulpo, la pizza 3 quesos, unos raviolis y una copa de un tinto italiano! Dos sorbos, unas palabras y ya estaba dando cuenta de los firmes y gorditos brazos de un pulpo que había llegado enmarañado sobre puré de papa criolla y chorizo español. Jugoso, delicado, divino!

Enseguida, me perdí en la 3 quesos: un humeante círculo de bordes popochos y maduros preparijos:m. Hundí mis dientes para escuchar el quejido de su abultada masa, el sabor picoso del queso azul, la fresca crema del mozzarella, las rajas diluidas del brie que se chorreaba por mis dedos. Al centro, unos crujientes corazones de alcachofa. Una delicia de pizza! Para morir de la dicha!

Y, para cerrar tan hermosa experiencia, abrí por la mitad uno de los ensalzados raviolis que minutos antes me habían servido! Corté sus apretadas barrigas para encontrarme gustosos jirones del rabo de toro que habían cocinado lentamente en sus jugos… la pasta apretada, casi cruda, en el punto exacto… así como solo la sabe servir un verdadero italiano… por fuera, el suspiro maderoso de una trufa hecha aceite y unos buenos trozos de portobelo, un tomatico y una hoja de romero… qué lugar, qué comida, qué experiencia deliciosa… de nostalgia y profunda reflexión! Un tiramisú, un café…

¿Los precios? bajitos para la excitación: $30.000 la pizza (perfecta para 2), $23 el pulpo y $33 los raviolis!

Trattoria de la plaza

tel: (031) 211-1740
Calle 66 no 22-45
Bogotá


No es sexy… es ruidoso, húmedo y sabroso

amen ramen

¡Amen Ramen! Fue la primera expresión que solté cuando conocí la ligera sopa de fideos que sirven los japoneses en todas las esquinas de su país… tallarines en tonkotsu: un concentrado potaje en el que reducen huesos de pollo y cerdo hasta estrujarles el colágeno y el sabor medular. ¿Te imaginas la delicia?. Al final alcanzan un gustoso caldo, rico en jengibre, en grasita, en sal y cebollita!

Me obsesioné cuando lo probé y más me obsesioné cuando aprendí a comerlo como todo un oriental. Sí, así es, comer bien ramen es una religión, un goce, es libertad y es un enorme placer! Lo busco en todas las ciudades a donde voy, se me convirtió en vicio y manía. Hoy terminé sentado en el mentado Amen Ramen de Bogotá… y me llevé una sabrosa sorpresa!

Sobre la mesa, la oscura y olorosa sopa y sus otros preparijos: panza de cerdo, espinacas, huevos, aguacate y cilantro cimarrón. Empecé la danza… en una mano la cuchara en la otra los palillos… La cara fija mirando el cuenco, metido de cabeza sobre el plato… mi aliento haciendo ondas en el lento potaje!

Levanté unos pocos fideos con los hashi, los humedecí, los puse en mi boca y sorbí con los labios en pose de silbido, con fuerza, con brío, haciendo ruido, mucho ruido, sin pena, porque el ramen es ruidoso y churretoso… ni modo, no te vas a ver sexy comiendo algo así, no es el plato indicado para una primera cita… si lo haces bien, habrás chingleteado toda la mesa: tendrás caldo en los cachetes, en el mentón y la barbilla.

Fui combinándolo todo, mojando cada pieza en la brillosa sustancia, apurando el palillo, el sorbo y el char siu, la húmeda barbacoa, la panceta cremosa y rejugosa… elevando con rapidez la yema, la clara, los vegetales y tallarines para conservar el calor, la humedad y el sabor: chupé, aspiré, empapé y sorbí con tal emoción que el cuenco no fue suficiente… Al final, lo alcé con ambas manos y di cuenta de la sopa sobrante… despacito, a sorbitos… profundamente agradecido, profundamente feliz! Volví a repetir… sí… comer así es un lujo y un placer, te llenas la panza mientras tú espíritu danza…

Amen Ramen

tel: (031) 300-0207
Carrera 6 no 53-51
Bogotá


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¿La mejor mazorcada del mundo?

bicono mazorcada bogota

Aunque soy “quillero” de pura cepa, ese tema de “la mazorcada” nunca lo había podido entender muy bien. Se que a todo el mundo le encanta, se que es la reina de los callejeros en mi tierra, se que desde Punta Gallinas hasta Leticia no hay colombiano (en especial los jóvenes), que no se derrita por este jugoso revoltijo de maíz, mantequilla y mucho queso… sí lo sé, pero a mi como que no me llamaba la atención… cuando me ofrecían mazorca desgranada siempre la soltaba: “no, gracias, paso”. Pero, “como al que le van a dar le guardan” (o al menos eso decían mis abuelos)…

Hoy me invitaron a comer en un restaurante de Usaquén y, de sorpresa, me tenían ¡¡¡MAZORCADA!!! casi me muero de la angustia ¿De malas yo?, fue lo primero que pensé; hasta que vi llegar un derretido y oloroso potingue dentro de una caldereta de hierro fundido: arriba “troncos de chicharrón” dorados y brillosos, abajo: salsa de ajíes amazónicos (charapita), guasacaca (el guacamole de los venezolanos), queso siete cueros derretido, alioli de chipotle y salsa de cilantro. En el fondo, sendas pepas firmes de mazorca desgranada de verdad!

¿El Chicharrón?, uno de los mejores que he comido (por no decir el mejor), marinado en sal rosada antes de ser cocido por horas y “fritado” en aceite vegetal… carnudo, gordito, rejugoso.

Hundí el chicharrón, lo envolví en el queso, lo empaté en todas sus salsas, lo revolqué, lo levanté, lo envolví, lo junté con la mazorcada y casi muero de la dicha, del goce y la emoción… juepucha… este es uno de los platos callejeros más sabrosos que he probado!!! BRAVO Bícono… otra vez me trastornaste la vida!!! Quiero más!!! Mazorcada $12.000; con Chicharrón $22.000

Bícono

tel: (031) 457-0148
Calle 118 no 6a-61
Bogotá

6 comentarios en “5 Restaurantes curiosos, OCULTOS en las calles de Bogotá

  1. Hoy estuve en 60 Nativas y es publicidad engañosa nada de lo q ofrecen en verdad adicionalmente la atención es fatal el peor lugar q e visitado le doy
    «0» y eso es mucho

  2. Es muy interesante el artículo, Pero sería genial que no compartierás los precios de cada uno de los platos.
    Muchas gracias

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